Home
Titulo de PER
Test de PER
Apuntes
Cursos
Aula virtual
Contacto
Transformación del flujo del aire en empuje vélico
Una vela, por estar hecha de materiales mas o menos flexibles, cuando está hinchada por el viento se hace cóncava.
Para gobernar un barco, hay que entender las consecuencias de modificar la orientación de una vela en relación con el viento. Una vela que flamea no produce empuje. Por lo tanto si queremos parar nuestro barco, es suficiente con dejar que la vela flamee libremente.
Su pongamos que el barco se encuentra con el viento que sopla de través. Si se orienta la vela hacia el lado que sopla el viento aquella empezará a recogerlo.
Al principio se ensanchará el borde de salida, y si cazamos mas se hinchara la porción media de la vela hasta que a los finales se hinche el último trocito cerca del borde de ataque o de entrada. En este momento que la vela desarrolla el impulso máximo, ya que el flujo de aire sobre la misma es laminar. Para situar adecuadamente la vela se cazan las escotas y notamos que el impulso aumenta porque el barco escorará y empezara a moverse hacia delante.
Cuando la vela se encorva al viento, con un flujo de aire laminar se logra un impulso en el lado de barlovento y una tracción o succión a sotavento.
Si cazamos mas la escota, el flujo de aire no logra seguir regularmente el cambio más brusco de dirección y se hace turbulento sobretodo a sotavento. Con un flujo de aire turbulento el empuje es reducido porque no hay tracción. Solo existe impulso
Cuando el viento es de popa resulta difícil evitar que esto suceda.
“Por regla general las dos velas se regulan aproximadamente en el mismo ángulo de incidencia para que las dos mantengan un deslizamiento laminar del flujo de aire”
Al cazar l as velas se debe tener en cuenta lo siguiente
“Como arrancar y disminuir la velocidad”
Anteriormente vimos el concepto de que una vela cóncava desvía el flujo del viento de su trayectoria normal. Imaginando los hilos del aire que
intentan recobrar la posición primitiva: de este modo empujan la vela en dirección desviada con respecto a la propia. Cuanto más veloz es el viento y cuanto más grande es la vela, tanto mayor es ese impulso. Pero si se
empieza con una vela que flamea libremente y se despliega gradualmente, el impulso obtenida, seria gradualmente creciente hasta alcanzar el máximo cuando la vela sea hinchada por el viento. Pero hay otro efecto fundamental del flujo del aire sobre las velas cóncavas que actúa sobre el lado de sotavento. Hemos dicho que si podemos establecer una conexión laminar a lo largo de lado se sotavento en el mismo momento en que la vela esta hinchada por el viento a barlovento, la fuerza del viento sobre esa vela aumenta mucho.
Es problema para una persona que recién empieza es determinar cuando el aire es laminar y cuando hace remolinos. Existe una norma valida para cada tipo de vela: empezando cuando la vela flamea y cazando gradualmente las escotas, el borde de salida se llena primero y la zona hinchada se ensancha gradualmente hasta llegar al gratil. Es en ese punto cuando se establece finalmente el flujo de aire laminar y ese en ese momento cuando se obtiene el impulso máximo porque el flujo de aire laminar sotavento ejerce una tracción qu e se añade al impulso a barlovento.
Recordemos que si se cazan todavía mas las escotas llegamos a un punto en que el flujo de aire a sotavento no puede seguir mas el brusco cambio de dirección y hace remolinos, entonces el efecto de tracción no se verifica. Por lo tanto es necesario darnos cuenta de donde viene el viento e intentar siempre tener la sensación visual del flujo de aire que es invisible. Hay que pensar continuamente en la dirección del viento e imaginar como corre encima y detrás de las velas.
“Acción de las velas”
Su poniendo un barco clavado en el fondo por una prolongación del palo hacia él que funcionase como eje de rotación, si colocamos únicamente una vela de proa y la cazamos para que porte al viento, la proa de la embarcación tenderá a alejarse del mismo, ósea derivar (centro vélico desplazado a proa). Por el contrario si se colocase solamente una mayor, la tendencia de la proa del barco será la de buscar o acercarse al viento, es
decir, orzará (centro vélico desplazado a popa) . Se entiendo por centro vélico al punto donde actúa la fuerza generada por el viento en la vela.
Por lo visto recientemente sabemos que las velas de proa hacen que el barco derive, la mayor y mesana harán orzar la embarcación. El conjunto de ambas en un velero puesto correctamente a punto, permite que con vientos constantes y el timón a la vía, navegue sin desviarse hacia barlovento y sotavento sin obligar al timonel a efectuar correcciones. (Nota: en aparejos a tope la vela más importante es la genoa y en los fraccionados la más importante es la mayor). Hay que recordar que el viento actúa sobre cada uno de los puntos de superficie y cuyo conjunto determina un punto resultante al centro de la vela ( centro vélico), desde donde se puede descomponer esas fuerza en dos vectores: uno perpendicular a la cuerda del arco de la bolsa de la vela que nombraremos (a) y otro paralelo al mismo que nombraremos (b).
Entonces, si se calcula la resultante R1, ósea la combinación y sumatoria de todos los vectores (a), considerando la curva del paño nos da que dicha resultante es mas o menos perpendicular al plano de crujía apuntando ligeramente hacia delante. Esta acción del viento sobre la vela se descompone en dos: la escora lateral del barco y un empuje lateral del casco sobre el agua que se desplaza hacia sotavento (ronza). Calculando ahora la resultante R2 de los vectores (b), paralelos a la vela, obtenemos un vector perpendicular a la resultante R1 que apunta hacia la proa ligeramente desplazado a barlovento del plano de crujía. Es este vector el que permite el avance de la embarcación con una suave tendencia a buscar el viento. Luego con la combinación y sumatoria de la R1 y R2 llegamos a la resultante final Rf, que marca la tendencia definitiva del barco hacia delante y ligeramente hacia sotavento
R2 resultante de (b)
R1 resultante de (a)
“Centro vélico”
Uniendo el punto medio de cada uno de los lados de una vela con el vértice del ángulo del puño opuesto de obtienen tres líneas que se cortan en un punto al medio de la vela, este es el centro vélico de la misma o punto resultante de su trabajo. O para definirlo mejor, el punto de aplicación de la fuerza del viento ejercida en todos los puntos de la vela.
Si unimos los centros vélicos de cada una de las velas se obtiene una línea, y si a esta la dividimos en dos segmentos proporcionales a sus respectivas superficies se llega a la obtención del “ centro vélico total “ del
barco, de él arranca la Rf. El centro vélico total debe coincidir con el mástil para u barco correctamente puesto a punto.